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Incontinencia urinaria

Recupera tu vida: la incontinencia urinaria tiene solución

La incontinencia urinaria (IU) es la pérdida involuntaria de orina y afecta a un gran número de personas, mayoritariamente mujeres mayores de 40 años. Es un problema que aumenta con la edad y se calcula que la padecen hasta el 40% de las mujeres que han tenido hijos. Sin embargo, es difícil tener datos precisos sobre su prevalencia porque muchas mujeres esconden el problema y lo ven como algo “normal”, por lo que se resignan a soportar las molestias que les provoca.

La incontinencia urinaria entorpece el día a día de la mujer, condiciona su vida laboral y social y le impide gozar de una vida sexual plena. Todo ello puede tener consecuencias psicológicas como baja autoestima, depresión o aislamiento social.

Mientras tanto, los anuncios de compresas y productos absorbentes se presentan como la solución al problema, cuando lo único que hacen es ayudar a convivir con él, pero en ningún modo solucionarlo.

 Contra la vergüenza, información sobre la incontinencia urinaria

Es imprescindible que la mujer disponga de toda la información sobre este problema y que tenga conocimiento de que existen técnicas quirúrgicas que son efectivas para solventarlo.

En los últimos 20 años ha habido importantes avances en la investigación sobre el tratamiento de los trastornos del suelo pélvico (el conjunto de tejidos que soportan el útero, la vagina, la vejiga, la uretra y el recto). La edad, los partos y otros factores como el estreñimiento crónico, la tos crónica o levantar pesos habitualmente, provocan que el suelo pélvico se deteriore. Cuando esta alteración afecta a los ligamentos que soportan la vejiga urinaria se presenta la incontinencia.

Hay varios tipos de incontinencia urinaria y es fundamental que el especialista la identifique correctamente, pues los tratamientos a seguir son diferentes.

Incontinencia urinaria de esfuerzo (IUE): Hay pérdidas de orina involuntarias al saltar, toser, reír, estornudar, levantar pesos… La incontinencia urinaria de esfuerzo (IUE) consiste en las pérdidas involuntarias de orina con el esfuerzo, el ejercicio, el estornudo o la tos. La continencia se mantiene cuando la presión dentro de la uretra es mayor que en la vejiga. Así, la presión abdominal aumenta con el ejercicio o la tos; esta presión debería transmitirse por igual a la vejiga, al cuello de la vejiga y a la uretra, de modo que la presión uretral aumentará a fin de mantener la continencia. Sin embargo, cuando la presión de la vejiga excede la de la uretra, la orina se escapa por la uretra. La causa subyacente puede residir en una hipermovilidad del cuello de la vejiga y de la uretra porque carece de apoyo extrínseco (vagina y suelo de la pelvis). La incontinencia urinaria de esfuerzo (IUE) también puede deberse a un defecto intrínseco del esfínter uretral como consecuencia de problemas neuromusculares.

Incontinencia urinaria de urgencia (IUU): Pérdida involuntaria de orina que coincide con un deseo urgente de orinar y que no se puede controlar.

Incontinencia urinaria mixta (IUM): Cuando se dan síntomas de incontinencia urinaria de esfuerzo e incontinencia urinaria de urgencia.

Incontinencia por rebosamiento: Cuando la vejiga no se vacía bien y el escape de orina se produce con la vejiga llena.

 Cirugía de la incontinencia

 Cirugía de la incontinencia urinaria
Actualmente, la mayoría de casos de incontinencia urinaria pueden solventarse satisfactoriamente con una intervención quirúrgica. El objetivo de estas operaciones de cirugía de la incontinencia es frenar la pérdida de orina creando un soporte en la uretra, que es el tubo que transporta la orina desde la vejiga hasta el exterior.

La cirugía de la incontinencia consiste en la colocación de una malla sintética (polipropileno macro poroso) debajo de la uretra. Puede ser por vía vaginal, como en los casos de incontinencia urinaria por esfuerzo, o por laparoscopia, una técnica en la que el cirujano se ayuda de una cámara situada en el interior de la cavidad pélvica.

Cirugía mínimamente invasiva
Este tipo de operaciones no requieren una larga hospitalización puesto que son mínimamente invasivas. Un período de 24 horas suele ser suficiente para que la paciente se recupere y pueda volver a casa a disfrutar de su nueva vida. Una nueva etapa en la que recuperará la libertad que había tenido en el pasado para realizar todo tipo de actividades y, también, para disfrutar de una vida sexual placentera y no condicionada por la incontinencia urinaria.